...que también se conoce sencillamente como "El Terror", abarcó un periodo de la historia de la Revolucion Francesa de 1793 a 1794 y según los historiadores "estaba caracterizado por la brutal represión de los revolucionarios mediante el recurso del terrorismo de Estado", mientras que para otros aparece como "un un arma de doble filo, que al mismo que segó la vida de inocentes, también acabó con el propio Robespierre", quien luego caería víctima de su propia debilidad. Este tipo de situaciones deja en descubierto algo mucho más peligroso: la debilidad de quien detenta el poder y no sabe manejarlo, la impotencia de saber intimamente que quienes estan por debajo de nuestra subordinación, lo hacen sin el convencimiento tácito de sentirse guiados por un lider, porque simplemente no tienen alternativa: obedecen. Y ahi reside el problema para el dominador, porque sabe que tarde o temprano, las medidas no alcanzan. Trasladar esto al tejido de la sociedad y mas precisamente, al de la política, forma parte del folklore al que estamos acostumbrados los argentinos cuando hemos vivido períodos de dictaduras pero con el advenimiento de la democracia estábamos convencidos de que no volvería a suceder. Craso error. Aunque ya no se esgriman armas con total impunidad, todavía asistimos a un apriete fenomenal a aquellos compañeros que sólo cometen el delito de pensar distinto o de asistir de tanto en tanto a alguna reunión partidaria o simplemente les guste tomar mate y debatir ideas. Y la gravedad de estos hechos es igual de perversa, ya se trate de insanas acciones movidas por el fanatismo ideológico o de un tema económico: algo a cambio de algo. Cuidado con la ira de los justos, sobrepasar el límite de la dignidad de las personas puede llevar al inconsciente colectivo a decir basta y provocar la reacción contraria a la buscada. Parece que alguien todavía no lo entendió: lo siento por ellos, pero más por los involucrados, que hasta ahora no tenían como defenderse: después les cuento.
Oscar Ruiz
Secretario de Adoctrinamiento