El enviado especial de The Times llegó a un colegio electoral de la localidad afgana de Pul-e-Charki a las 7.55 de la mañana del día de la votación, casi una hora después de su apertura. Estaba vacío, pero antes ya habían votado 5.530 personas, según comprobó en los registros. Le salían 100 votantes por minuto, nada menos. Sí que son rapidos en Afganistán. En cada una urna, había un número similar de votos, unos 500. Y habían votado ya por cierto 3.025 mujeres.
Durante una hora no apareció nadie. De repente llegó un camión que traía a 30 personas. El periodista ve que evidentemente la rapidez tiene un límite. Los funcionarios electorales gestionan el voto de cuatro personas en unos tres minutos. Eso harían 80 votantes en una hora.
Es mejor interpretar los deseos de los votantes antes que confiar en que aparezcan. Sobre todo si no tienen ninguna intención de hacerlo.
Antes de que termine el escrutinio, andan los comentarios en honor a esta nueva fiesta de la democracia y a ese adelanto que son las urnas que se llenan solas.
"Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia..."