He tenido ocasión de asistir en alguna oportunidad a las sesiones del Concejo, y salvando las ignominiosas épocas de carpas e interpelaciones (que decidi olvidarlas en bien de la salud mental de quien les habla y del distrito), lo que presencié anoche raya en los límites de la ambivalencia y negación (según aceptaba Freud como la disposición psíquica de un sujeto que experimenta o manifiesta simultáneamente dos sentimientos, dos actitudes opuestas hacia un mismo objeto, hacia una misma situación...).
Todo esto viene a cuento porque fuera del Orden del Día, se trató el tema de la licencia de un concejal, que casualmente asume nada mas que para ser Intendente, sistematicamente. Y ademas es el precursor de las listas testimoniales (hay otro, pero "una sombra ya sólo serás...".
El asunto es que requerida la razón de su actitud, esgrimió el argumento de que por sus actividades sanitarias, le era imposible cumplir las dos funciones a la vez. Me pregunto: será hora de instalar en el Concejo un quirófano,un buffet de abogados, un escritorio de cereales o un estudio de grabación?...digo: asi quienes deseen acceder a una banca por el voto popular puedan seguir con sus actividades en desmedro de aquellos que sienten la política como un ideal, no como una forma de velar por los intereses de los que pagamos impuestos.