jueves, 26 de noviembre de 2009

Isidoro, la palabra y la Casa de Empeños...

Hoy ando retrospectivo. Leyendo un viejo ejemplar de Locuras de Isidoro me vino al remember el nombre original de la historieta publicado en La Razón: “Julian de Montepío” (claro, el Monte Pío era una famosa Casa de Empeños, abundantes en esa época), de ahí la inspiración de Dante Quinterno para su célebre personaje. También recuerdo que en épocas pasadas se podía comprar una casa y hasta un campo, con SOLAMENTE la palabra y un apretón de manos. Nada de firmas ni escribanos ni abogados. Claro, la gente fuimos cambiando. El progreso obligó a respaldarnos con documentos, contratos y juramentos “Juráis por Dios y estos Santos Evangelios desempeñar el cargo..etc etc”, pero hay cosas que no se pueden prevenir. Especialmente la conducta humana. Mucho tiempo después (como diría Garcia Marquez), apareció una nueva raza de seres, llamados TESTIMONIALES, es decir, que dan testimonio de lo que ven pero no de lo que harán. Y tienen la potestad absoluta de decidir en que momento pueden dejar de hacer lo que están haciendo. Hasta ahí: todo bien. El problema es cuando muchas personas creyeron y acompañaron sus ideas. Entonces es cuando surge mi alocada idea: no se podrá hacer una Casa de Empeños pero política?...vos dejás ahí tu promesa y si no la venís a retirar no recuperás jamás tu depósito…pero claro: si depositaste una palabra…hoy ando retrospectivo y encima: ILUSO.