Es lo que parece advertirse en la política, aunque alguna que otra linterna a veces alumbra algún caminito. Y que los hay, los hay. Ya sea por las iluminadas avenidas porteñas que dan al Ministerio de Desarrollo como en la angostísima ruta 3 que dobla a veces a los pueblos del interior y que más de un encumbrado jefe comunal parece recorrer con estoica paciencia en busca de plata fresca, cooperativas y anche colectoras que les permitan seguir subidos al carro triunfal de los vencedores de la patria.
En la comentada (por lo menos a mi en la calle) sesión de los concejales MC y a raíz del ya famoso cuento del caracol, se van desnudando cosas que le hacen bien a la política por eso de la participación popular, la inserción y la intención de voto, algo que siempre me fascinó porque es real, sólo que hay que ser muy perspicaz para olfatearla, aunque a veces eso me ha costado más de un reto por parte de propios y extraños. En fin.
La cuestión es que falta mucho. O no. Según se mire. Por lo pronto lo mejor es ajustarse a la genial frase que decía “La única verdad es la realidad”…y la realidad es que por ahora debemos hacerle sentir a los compañeros que ésta lucha la damos entre todos, dirigentes y dirigidos, poniéndonos a la cabeza los que sentimos la camiseta bien pegada y aunque pueda estar equivocado, los que todavía damos un grito de corazón. Buenas tardes.