viernes, 29 de octubre de 2010

El balcon, el muerto y el futuro...

- Ahora sí se terminó, dijo Juan Ignacio alejándose del balcón del coqueto departamento que daba a la avenida Libertador.

- A vos te parece ?…le contesto el otro, visiblemente entrado en canas y acomodándose la robe de chambre para no salpicarla del champagne que hacía las mismas burbujas que la lluvia en los charquitos de la Plaza de Mayo, esos globitos de agua que sin saberlo asistían a la historia desde estamentos diferentes.

- Más vale…acordate cuando se murió la otra

- Cómo se ve que no habías nacido…sonrió Alfredo…además de la muchedumbre, los otros se encargaron de convencerlo al tipo para que siga. Y fijate lo que pasó: desastres hizo, vino por la renta, metió el aguinaldo, tuvimos que pagar fortunas por las obras sociales y muchos de la familia se tuvieron que ir del país para no perder guita.

El cortejo seguía lentamente. La marea humana con flores, cascos y banderas parecía guiarlo por la 9 de Julio, por Libertador, por Salguero y se hacían una punta de flecha hasta al aeroparque. La gente parecía no cansarse, además de enfrentar al auto fúnebre, lo rodeaban y se encolumnaban como protegiéndolo. Adentro iba un muerto. Pero no uno cualquiera.

- Che, mirá esos pendejos, dijo Juan Ignacio, desde cuando saben de política ? encima la tipa se baja y los consiente…esto se va al carajo !

- Eso sí es preocupante, con los viejos siempre podés arreglar.

- No jodas, dijo Juan Ignacio, este es la oportunidad de una patria nueva, sin sobresaltos, con otra economía, el dólar se va a ir al carajo y vamos a vender como nunca, acordáte que se dejan de joder con la soja y con los medios y con la mierda esa de los casamientos gay…

- Tengo mis dudas, y si se rearman ?

Alfredo se levanta a mirar con desdén la avenida y no está tranquilo

- Mirá que éstos son capaces de todo, ya lo hicieron una vez. No sé de donde sacan fuerzas pero comiendo mierda son capaces de crear un ejército los cabecitas negras, por tal de estar en blanco son capaces de venir a pedirnos participación en las ganancias…(…risas…)

La multitud, mientras tanto, crecía. Ajena al brutal diálogo. Porque estaban en otra, corrían junto al muerto cómo intentando hacerle ver que no había luchado en vano, que las banderas estaban iguales que antes…o más firmes. El pueblo, ( no definido de esa forma abstracta como lo muestran los padrones, sino como individualidades sumadas en esas calles lluviosas o desde el interior del país ), lloraba íntimamente porque sabía que podían quedar solos: se aferraban a lo último que se pierde.

- Che, dijo Juan Ignacio, esto no me gusta nada. Espero que alguien arme algo decente para el 2011, no vaya a ser cosa que…

- Que qué…?

- Nada...a ver si en una de esas…

- En una de esas qué…?

- Digo, si éstos con la excusa del dolor sensibilizan a medio país, resulta que se ponen del lado de la tipa y arrastran a algunos de los nuestros y siguen con el proyectito…yo me rajo, te juro que vendo el campo y me rajo !

- Es lo más probable, dijo Alfredo, cuando perdemos a alguien que queremos mucho, tratamos de unirnos y dejar de lado las diferencias, acordate cuando murió tu abuela, o no repartimos bien ?

- Eso es verdad, pero no vas a comparar la tierra con los votos.

La lluvia, con esa ancestral costumbre de no pedir permiso, seguía irrumpiendo en busca de sus antiguos amigos: los paraguas, que igual que en 1810 o la mañana en que Rucci recibía a Perón, seguían en manos del pueblo pero también ahora sostenidos por noteros que tardíamente se acuerdan de una relación de 35 años de militancia, de la orfandad política, de que el muerto no era tan malo, etc, etc…

Y bueno, así se escribe la historieta…(perdón)… la historia.