viernes, 12 de agosto de 2011

Hacer visibles a los invisibles.

Esa es la tarea de cualquier politico que se precie de tal. En el sencillo y trascendental acto de ejercer nuestro derecho al voto, tambien ejercemos el derecho al veto, (algunos con carácter alegre y otros fastidiados porque le arrebataron el domingo), pero somos los responsables de elegir, ni más ni menos, a quienes habrán de representarnos durante otro período de gobierno.
Al margen anéctodico de los reencuentros familiares que suponen los menos de 500 kilómetros electorales por delante o de intentar reconocer a quienes se ausentaron del pago, estaremos ese día frente a frente y en soledad, con una mesa que nos ofrecerá un menú único para la ocasión, habrá frente a nosotros fiambre, plato principal y postre, solamente nos quedará ordenarlo para que no se nos mezclen los chizitos con el queso y dulce, el vacío con el helado o el Gancia con la sidra. Y entonces: como hacemos visible lo invisible ?.
Aquellos que por militancia pura saben de antemano su decisión electoral, estarán más allá del bien y del mal, votando a conciencia. Otros, la franja gris que son el dolor de cabeza de cualquier encuestador, lo van a decidir apenas se cierre detrás de sí la puerta del cuarto oscuro: y acá se les divide el camino:
se convertirán entonces en asesinos justos de quienes no los hacen visibles ?...
o seguiran siendo los invisibles de turno que forman parte de una manada que se pierde en el polvo de su propia estampida ? Qui lo sá.
Lo que "sí lo sa", (si el lector me permite la diáspora intelectual), es que la puesta en marcha de la ley Randazzo, también llamada Primarias Obligatorias, de primarias no tienen nada, cualquier pelandrún se da cuenta sin abrir el paquete que ésta es la que juega, por algo la izquierda (Altamira) volcó el discurso no a intentar ganar sino a estar en octubre, (algunos amigos míos que saben jugar al truco siempre dicen que "tres por una es buen negocio" y se van al mazo, para tener una mano más), en definitiva: se juegan ni mas ni menos que las Intendencias. Y detrás de eso, los nombres que los más privilegiados saben y los que no sabemos nada de política imaginamos.
El objetivo de la lectura de estas líneas era clarificar lo visible de lo invisible, espero haberlo logrado.
Los que siempre me leen sospechan que eso es un chiste y que sigo sin aprender a escuchar.
Tienen razón.

lavoz@agrored.net.ar