El notable filósofo Jean Paul Sartre en su libro “El existencialismo es un humanismo” describe tres afectos que acompañan a la libertad: la angustia, el desamparo y la desesperación.
Algunas de ellas pueden ser coincidentes con respecto a las cifras de las primarias , habida cuenta de que antes de saberse (of course) los resultados electorales de la patria chica, cito en un párrafo de la entrada anterior:
"...acá se les divide el camino: se convertirán entonces en asesinos justos de quienes no los hacen visibles ...o seguiran siendo los invisibles de turno que forman parte de una manada que se pierde en el polvo de su propia estampida ? Qui lo sá.."
Y se supo nomás. Inadvertido para muchos, olfateados por otros y cantado por muy pocos, las cifras oficiales de la contienda electoral arrojaron una paridad asombrosa en cuasi 3.000 votos para el Peronismo y algunos menos para el Vecinalismo (empate técnico, dirán algunos), pero lo asombroso de todo fue la cantidad de votos en blanco...digamos unos 550.
Muchos, no ?
La lectura es desigual en tanto y en cuanto la hagan los políticos, los mismos electores o los opinólogos de siempre, pero deja un gusto amargo para quienes venimos militando en organizaciones sindicales o políticas desde siempre y exigiendo la vuelta a la democracia, aún sabiendola imperfecta pero una herramienta valiosísima para crecer como sociedad, como ciudadanos y como distrito. Orillando el análisis del absurdo, sería un suicidio político aventurar un resultado electoral en la próxima elección, habida cuenta que esas 550 voluntades tienen una encrucijada que les pone por delante la ruta ya elegida en la primera oportunidad o seguir cualquiera de los caminos alternativos que en su momento desecharon por íntimos motivos, sin detenerse a pensar en la importancia del deber cívico, sin siquiera recordar aquella frase que decía "esto lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie"
Los invisibles de turno, esta vez, tienen en sus manos el destino de toda una comunidad-
Lo preocupante es saber si alguna vez leyeron a Sartre y si además, lo entendieron.
Lo triste es escribir sobre esto.