De conocimiento público es el alejamiento del cargo del Ejecutivo, (o licencia, todavía no se sabe), y se impone una reflexión: el riesgo existe, siempre. Uno a veces elige un producto por la propaganda o por la marca y resulta defraudado. Pero claro, la Defensa al Consumidor actúa (o a veces uno mismo, peleando con el almacenero), el asunto es cuando se toma cuidadosamente una decisión de elegir a nuestros gobernantes, por H o por B, decidimos que por determinada lapso de años alguien en quien depositamos nuestra confianza va a estar políticamente representando nuestros intereses, pero NO, se va, se cambia, nos abandona, nos deja…y ahora: quien podrá defendernos?...
Bien, asumiendo amargamente que el Chapulín Colorado es sólo un personaje de ficción nos queda únicamente la posibilidad de asumir la realidad y saber que los Judas en la política siguen vivos, escondidos detrás de la máscara pseudo inocente de listas sábanas, colectoras y anda mais, y remitirnos a las viejas fórmulas donde los concejales se transformaban en concejales, los intendentes en intendentes y los diputados en diputados. Pero claro, sobrevolando este humilde comentario, queda siempre el tema de la utilidad del voto: puedo volver a equivocarme?... SI, nadie puede garantizar eso, pero lo que puedo hacer es interesarme más por la política y ver las trayectorias de cada persona, especialmente poder hablar cara a cara con ellos, ir a su sede partidaria, mirarlos a los ojos y decirles lo que pienso: sean candidatos o ya electos, siempre hay una elección por delante.
Párrafo aparte el discurso de la sesión preparatoria del jueves por parte de un concejal, cuando despidió emotivamente al intendente y disparó por elevación a “aquellos que se fueron a trabajar a la Provincia y nunca hicieron nada por nuestro pueblo”… cabría recordar que siempre fueron lugares conseguidos con votos, no nombramientos, hay una diferencia, no?...